Santa Gianna nació en Magenta, Italia el 4 de octubre de 1922. Sus queridos padres eran Alberto y Marie Beretta. Ella era una católica muy devota durante su vida entera. Ella participo en un retiro espiritual a los 15 años y estuvo involucrada en Acción Católica y la Sociedad de San Vicente de Paul como adulta.

Gianna obtuvo una licenciatura en medicina y cirugía. Después ella abrió una clínica medica en Mesero, Italia y se caso con Pietro Molla.

Gianna y Pietro tuvieron 4 preciosos hijos. Durante su cuarto embarazo, surgieron complicaciones en la forma de un tumor uterino. A causa de la gran devoción de Gianna a las enseñanzas católicas, ella opto por remover el tumor, a diferencia del otro procedimiento, menos peligroso, con la prioridad de preservar la vida de su hijo.

Después de la operación, las complicaciones continuaron durante su embarazo. Gianna fue muy clara en cuanto a sus deseos al decir, “Si tienen que escoger entre el bebe y yo, no tengan ninguna reserva; escojan- y se los exijo- la bebe. Sálvenla a ella!”

Gianna murió a la edad de 39, 7 días después del nacimiento de su cuarto hijo, Gianna Emanuela.

La noche antes de su canonización, peregrinos de todas partes del mundo se juntaron en Los Jardines del Vaticano a rezar el rosario en agradecimiento por la canonización de Gianna Beretta Molla.

El 16 de mayo de 2004 en la Plaza San Pedro, frente más de 100,000 fieles, el Papa Juan Pablo II canonizo a Gianna Beretta Molla y 5 santos mas. Alli presente se encontraba el esposo de Gianna de 91 años, sus 3 hijos, su nieta, sus hermanos sobrevivientes, pacientes médicos de Gianna, amigos, etc. El Mar Santo puso atención especial al frágil Pietro.

La canonización de Santa Gianna es la primera de su clase. Muchas madres han sido beatificadas por sus virtudes heroicas pero ellas entraron a la vida religiosa después de haber enviudado. En el caso de Santa Gianna, en si mismo la condición de ser esposa y madre esta siendo elevada y destacada. Santa Gianna es la primer mujer canonizada que es doctora y profesional que también era una “madre trabajadora.”

Santa Gianna tomo una decisión heroica, pero fue algo por lo cual se preparo todos los días de su vida, testifican sus familiares y amigos. Su virtud heroica, santidad de vida genuina, altruismo, y dicha silenciosa nos recuerdan a todos de que Dios nos encomienda con una vocación personal. Cada día se nos presenta con decisiones que tienen el poder de tomar acción heroica cuando sea necesaria. Nosotros podemos hacer eso, sin embargo, solamente es posible si rendimos nuestros intereses para nosotros mismos y lo que queremos a Dios y Su Voluntad para nosotros.

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